Guía de Alta Montaña, montañista, entrenador y escritor
El año 2009 marcó el inicio de muchas cosas. Fue entonces cuando comencé a trabajar en el Cerro Aconcagua (6.961 m / 22.837 ft) como porteador para la empresa Grajales, con quienes estoy agradecido por aquella primera oportunidad. Desempeñé ese trabajo durante siete temporadas, una etapa fundamental en mi formación en la montaña.
En 2016, ya como Guía de Alta Montaña, la empresa Aventuras Patagónicas me incorporó a su staff de guías. Ese fue también mi primer año guiando expediciones en el Cerro Aconcagua.
Desde entonces, el Aconcagua se convirtió en mi oficina. Temporada tras temporada acompaño a personas que sueñan con alcanzar la cumbre más alta de América. Es un trabajo que me emociona profundamente: abrazos, lágrimas de alegría y la satisfacción de lograr una meta enorme después de un gran esfuerzo forman parte de uno de los días más intensos y trascendentes en la vida de cualquier persona.
En 2026 alcancé mis 30 cumbres en el Cerro Aconcagua (6.961 m / 22.837 ft). La mayoría de ellas liderando grupos, y otras realizando ascensiones personales, como por el Glaciar de los Polacos, partiendo desde Plaza Argentina y completando el recorrido ida y vuelta en una sola jornada.
Mi actividad como montañista y escalador no se limita al Cerro Aconcagua. Desde 2009 también he realizado ascensos en Bolivia, en la zona del Condoriri, donde he alcanzado la mayoría de sus cumbres, como el Pequeño Alpamayo (5.370 m / 17.618 ft), el Ala Izquierda (5.320 m / 17.454 ft) y el Ala Derecha (5.300 m / 17.388 ft), además de la cara oeste del Huayna Potosí (6.088 m / 19.974 ft). También he ascendido el volcán Sajama (6.542 m / 21.463 ft), el Parinacota (6.348 m / 20.827 ft) y el Pomerape (6.282 m / 20.610 ft).
En Argentina, he escalado la mayoría de las montañas del Cordón del Plata, muchas de ellas por vías técnicas, como la Supercanaleta del Cerro Rincón (5.400 m / 17.717 ft), el Espolón del Cerro Rincón (5.400 m / 17.717 ft), el Cerro Vallecitos (5.470 m / 17.946 ft) y la cara norte del Cerro San Bernardo (4.150 m / 13.615 ft), el Cerro Plata (6.000 m / 19.685 ft), entre otras montañas.
En los Himalayas, he intentado el Makalu (8.485 m / 27.838 ft) en dos oportunidades.
La primera fue en 2013, junto a mis compañeros de expedición: mi gran amigo y hermano del alma, Nani-k, argentino al igual que yo, y Jacob, April y Josh, provenientes de Estados Unidos. Debido a las condiciones de la nieve y a una gran avalancha que casi nos sepulta, alcanzamos una altura de 7.500 m / 24.606 ft.
La segunda, en 2022, en solitario, sin oxígeno suplementario ni apoyo de sherpas de altura, alcancé los 7.900 m / 25.919 ft, debiendo descender debido a la tos y la fiebre.
Por otro lado, soy parte de una generación que creció sin celular, con una infancia más simple y en contacto con la naturaleza, donde el tiempo se pasaba aprendiendo, trepando árboles, arreglando la bicicleta y ayudando en casa. Desde chico entendí el valor del esfuerzo, la responsabilidad, el trabajo y el hecho de ganarse las cosas.
Esa base es la que hoy traslado a mi forma de trabajar. Y como el tiempo que tenemos alcanza para seguir aprendiendo —si no caemos en la adicción a las pantallas—, no solo me dedico a guiar, sino también a entrenar, acompañando a quienes buscan alcanzar objetivos deportivos, montañísticos o simplemente llevar una vida más saludable, acorde a nuestra naturaleza.
Soy entrenador personal y el primer argentino en obtener una de las certificaciones más exigentes y respetadas a nivel mundial en entrenamiento de fuerza: StrongFirst, donde continúo formándome con el objetivo de completarlas en su totalidad.
El movimiento es parte esencial del ser humano: un cuerpo que se mueve es un cuerpo que vive.
No somos seres digitales, ni vamos a serlo nunca. Nacimos para movernos, para hacer fuerza, para trepar, para vivir bajo la luz del sol y no de la luz artificial.
La mente también lo necesita. Moverse día a día, cazar ideas, ponerlas en palabras y darlas a conocer.
Por eso, también escribo.
Antes de 2009, mi vida giraba en torno al arte: el teatro, la literatura, la filosofía, la psicología y la enseñanza. Hoy sigo escribiendo. Publico mis libros en Amazon, y por supuesto los comparto en Mate con amigos.
"Pensamos con el cuerpo. La mente solo traduce y le da palabras."
Sebastián Satke